BLANCANIEVES Y ALICIA: LA MAGIA DE LOS CUENTOS
BLANCANIEVES Y ALICIA: LA MAGIA DE LOS CUENTOS
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Blancanieves vivía feliz en su castillo junto a los enanitos, después de que la malvada Reina fuera derrotada. Cada día, cuidaban juntos el jardín, jugaban en el bosque y contaban historias junto al fuego.
Por otro lado, Alicia vivía en una gran ciudad, pero echaba de menos las aventuras que tuvo en el País de las Maravillas. Un día, mientras paseaba por el jardín de su casa, encontró un viejo espejo cubierto de hojas. Al tocarlo, sintió como si algo la empujara, y cuando se dio cuenta, ¡estaba en un bosque que no conocía!
En ese mismo momento, Blancanieves notó que algo raro pasaba: los espejos del castillo, que antes eran solo espejos normales, comenzaron a brillar con una luz azul muy misteriosa. Blancanieves no dudó en acercarse a los espejos, y en uno de ellos, vio a Alicia en el bosque, algo asustada. Entonces decidió salir a buscarla, con ayuda de los enanitos, por supuesto.
Al encontrarse, se miraron con sorpresa. Pronto apareció el conejo blanco, saludando con entusiasmo a Alicia, nuevamente caminaba apresurado.
—¡Este es un lugar donde los espejos conectan todos los mundos! —dijo el conejo—. ¡No hay tiempo, no hay tiempo! – continuó, agitado, saltando inquieto de un lado a otro.
Una nueva Reina, la Reina de Cristal, está usando los espejos para robar la magia de los cuentos. ¡Todos los cuentos! De este y todos los mundos. – explicó finalmente.
Blancanieves y Alicia decidieron trabajar juntas para detener a la Reina de Cristal y devolver la paz al bosque. Los enanitos, que habían seguido a Blancanieves para protegerla, también se unieron a la misión y, por supuesto, el conejo blanco. Todos juntos avanzaron por caminos llenos de árboles que reflejaban cosas extrañas, como si fueran espejos antiguos.
Mientras exploraban, encontraron objetos que parecían conectados a sus antiguas aventuras. Había, por ejemplo, un reloj de bolsillo que estaba parado, Alicia, al instante, recordó uno que había visto con su amigo, el Sombrerero Loco, y decidió guardarlo. También hallaron una manzana de cristal, que les recordó la historia de Blancanieves. El conejo y los enanitos ayudaron a encontrar pistas que los llevaban a un espejo gigante en el corazón del bosque, donde la Reina de Cristal vivía.
—Tenemos que encontrar la forma de cerrar los espejos antes de que la Reina de Cristal robe toda la magia —dijo Alicia.
Cuando llegaron al gran espejo, encontraron a la Reina de Cristal, que parecía muy elegante y fría, como si estuviera hecha de hielo. Sonrió con malicia y les dijo:
—¡He venido a tomar toda la magia de los cuentos y nadie podrá detenerme! Todos los mundos quedarán hundidos en la oscuridad. Sin cuentos que alegren la vida, todos serán miserables. – mientras hablaba, su rostro, malvado, irradiaba una egoísta felicidad.
Blancanieves y Alicia no se asustaron, y recordaron que la luz de los espejos puede ser más poderosa de lo que parece. Asi que Alicia usó el pequeño reloj que había encontrado y reflejó la luz del sol hacia el espejo grande. Blancanieves hizo lo mismo con la manzana de cristal, y los enanitos se unieron, sosteniendo algunos espejos diminutos, en la misma dirección.
La luz rebotó por todo el bosque, y la Reina de Cristal quedó atrapada en su propio reflejo. Al final, el espejo gigante se rompió en pedacitos brillantes, y la Reina desapareció para siempre.
Alicia y Blancanieves se despidieron en el borde del bosque. Alicia regresó a su jardín, donde el espejo antiguo ya no tenía magia, y nunca pudo volver al bosque, pero guardó una pequeña ramita de cristal como recuerdo de su aventura. Blancanieves volvió a su castillo junto a los enanitos y decidió decorar los espejos del castillo con luces de colores, para no olvidar lo sucedido y recordar a su amiga Alicia.
Desde entonces, el Bosque se convirtió en un lugar de cuentos y reflejos que brillaban con la luz de la amistad. Y aunque Alicia y Blancanieves vivieran en mundos diferentes sin dudas, un enorme lazo las mantendría unidas por siempre. Además sabían que, gracias a su valentía, la magia y los cuentos seguirían siendo parte de sus vidas y de la vida de todos los demás. Los mundos estaban a salvo, gracias a los cuentos.

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